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domingo, 17 de junio de 2018

El náufrago



Viajaba un hombre en una nave con otros pa­sajeros; a causa de una inesperada y violenta tempestad, empezó a hacer agua el navío. Y mientras los demás pa­sajeros trataban de salvarse nadando, el hombre, invocaba a cada instante a la diosa Atenea, le prometía toda clase de ofrendas si lo salvaba.

Uno de los náufragos que nadaba a su lado le dijo:

Pide a Atenea, pero también a tus brazos.

Nosotros invocamos a los dioses, pero no deja­mos de trabajar para salvamos.

Si gracias a nuestro esfuerzo obtenemos la protección de los dioses, estimémonos dichosos.

Caídos en la desgracia, pensemos en nuestro esfuerzo para salir de ella, implorando solamente entonces el auxi­lio de la divinidad.



miércoles, 13 de junio de 2018

Los árboles que querían rey



Decididos un día los árboles a elegir un rey que los gobernara, dijeron al olivo:

-Reina en nosotros. Y el olivo contestó:

-¿Renunciar yo al líquido aceite que tanto aprecian en mí los dioses y los hombres, para ir a reinar entre los árboles?

Y los árboles buscaron a la higuera pidiéndole:

-Ven a reinar entre nosotros.

Y la higuera respondió igualmente:

-¿Renunciar yo a la dulzura de mis frutos para ir a reinar entre vosotros?

Entonces los árboles dijeron al espino:

-Ven a reinar en nosotros.

Y el espino respondió a los árboles:

-Si en verdad queréis ungirme para reinar entre vosotros, venid a poneros bajo mi amparo, o si no que surja el fuego de la espina y devore los cedros del Líbano!

Quien no tiene buenos frutos que dar, dará lo malo que tenga para sufrimiento de los que le rodean.



domingo, 10 de junio de 2018

La gata y afrodita



Enamorada una gata de un hermoso joven, rogó a Afrodita que la convirtiera en mujer. La diosa, compadecida de su pasión, la transformó en una graciosa mu­chacha, y entonces el joven, prendado de ella, la llevó a su casa.

Se encontraban los dos descansando en la alcoba nupcial, quiso saber Afrodita si al cambiar de cuerpo la gata había mudado también de carácter, y soltó un ratón en el centro de la alcoba. Olvidando la gata su condición presente, se levanto del lecho y persiguió al ratón para co­mérselo. Entonces la diosa, indignada contra ella, la volvió a su primer estado.

Enseña está moraleja que los hombres de naturaleza malvada, aunque cambien de estado no modifican su carácter.



jueves, 7 de junio de 2018

El tordo



Un tordo picoteaba los granos de un bosquecillo de mirlos y, complacido por la dulzura de sus pepitas, no se decidía a abandonarlo.

Un cazador de pájaros observó que el tordo se acostumbraba al lugar y lo cazó con liga.

Entonces el tordo, viendo próximo su fin, dijo:

-Desgraciado! ¡Por el placer de comer me he privado de la vida!

Nunca dejes que un momentáneo placer te cierre las puertas de por vida.




sábado, 2 de junio de 2018

El orador Demades



El orador Demades hablaba un día al pueblo de Ate­nas, mas como no prestaban mucha atención a su dis­curso, pidió que le permitieran contar una fábula de Esopo. Concedida la demanda, empezó de este modo:

—Demeter, la golondrina y la anguila viajaban jun­tas un día; llegaron a la orilla de un río; la golondri­na se elevó en el aire, la anguila desapareció en las aguas…y aquí se detuvo el orador.

—¿Y Demeter?—le gritaron— ¿Qué hizo?

—Demeter (diosa de las cosechas) montó en cólera contra vosotros—re­plicó—porque descuidáis los asuntos del Estado para entreteneros con las fábulas de Esopo.

Esto sucede entre los hombres: que no tienen juicio, aquellos que descuidan las cosechas necesarias y prefie­ren las que les proporcionan placer.



miércoles, 30 de mayo de 2018

La langosta y su madre



No andes atravesada y no roces tus costados contra la roca mojada, 
- decía una langosta a su hija.

-Madre, - repuso ésta, 
- tú, que quieres instruirme, camina derecha y yo te miraré y te imitaré.

Antes de decir un consejo, primero dalo con tu ejemplo.



domingo, 27 de mayo de 2018

Zeus y los robles



Cansados de ser derribados por los hombres, los robles se quejaron con Zeus, diciendo:

Vemos la luz del sol, pero en vano, ya que estamos expuestos, más que los demás arboles a los golpes brutales del hacha que usan los hombres para derribarnos.

A lo que Zeus respondió a los robles diciendo: ustedes mismos son los responsables de su propia desgracia, ya que si no brindaran madera para que los hombres fabriquen los mangos, las vigas y los arados, el hacha los respetaría.

Ciertos hombres, autores de sus propios males, echan la culpa neciamente a los dioses.