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jueves, 16 de agosto de 2018

Alcíone & Ceice



Alcíone era hija de Éolo, guardián de los vientos, y Egialea.

Se casó con Ceice de Traquis, hijo del Lucero del Alba, y fueron tan felices con su mutua compañía, que ella se atrevió a llamarse a sí misma Hera y a su esposo, Zeus...

Esto, como es natural, molestó a los olímpicos Zeus y Hera, quienes desencadenaron una tormenta sobre el barco en el que viajaba Ceice para consultar con un oráculo y terminó ahogándose en el mar...

Alcíone supo de la muerte de su marido por el Dios de los Sueños, Morfeo, quién a través de un sueño le mostró lo acontecido...

Su ánima se apareció a Alcíone, quien, muy en contra su voluntad, se había quedado en Traquis y en consecuencia, enloquecida por la pena, se arrojó al mar. Algún dios compasivo los transformó a ambos en martín pescadores para que volvieran a estar juntos...



lunes, 13 de agosto de 2018

Hércules en España



Hércules es la forma latina para designar a Heracles, el más célebre héroe de la mitología griega. Tras asesinar a su familia en un arrebato de ira, causado por la diosa Hera en las sombras, la sibila délfica dijo a Hércules que tenía que llevar a cabo una serie de doce trabajos a modo de penitencia por sus execrables actos. Y el décimo encargo trajo al héroe griego hasta la Península Ibérica a robar el ganado del gigante Gerión.

El gigante Gerión era un ser antropomorfo formado por tres cuerpos, con sus respectivas cabezas y extremidades que vivía en la isla Eriteia (actualmente, Cádiz), según relata la leyenda. El gigante era dueño de un perro llamado Ortro, y de una espléndida cabaña de ganado. Precisamente el objeto de deseo de Heracles era esa cabaña, donde robó el rebaño que tenía de vacas rojas y bueyes. Gerión fue en busca de venganza y luchó contra Heracles, pero éste le lanzó una flecha, envenenada con la sangre de la Hidra, que atravesó sus tres cuerpos y acabó con su vida.

No obstante, según se recoge en la «Estoria de España» de Alfonso X el Sabio, escrita en el siglo XIII, la cabeza del gigante fue enterrada en el mismo lugar donde se levantó la Torre de Hércules en La Coruña. Origen mitológico de un faro que fue construido por los romanos en el siglo I, entre los reinados de Nerón y Vespasiano.

Si algo hubiera de cierto en el mito de Gerión, Pompeyo Trogo –historiador romano de la época de Augusto– apuntó la teoría más probable. Así, según Trogo, Gerión no era un gigante con tres cuerpos, sino que se trataban de tres hermanos, que atacaron a Hércules al verle robar su ganado.

También en la Primera Crónica General de España (c. 1270), Alfonso X habla de tres Hércules, el tercero de los cuales es el famoso hijo de Júpiter y Alcmena, que hizo muchos trabajos, numerosos y distintos de los establecidos por Apolodoro. La relación de este Hércules con España comenzó cuando vino de África, construyó una torre en Cádiz y puso unos pilares de piedra en el lugar que sería la futura Sevilla, poblada por Julio César. También aquí tiene lugar el episodio de Gerión –trabajo número diez-, rey de España, del cual se dijo que tenía siete cabezas porque España tenía siete provincias.

La fundación de Sevilla por Hércules

La mitología da por hecho que Hércules tuvo una etapa importante por tierras del sur peninsular. A él se le atribuye en la leyenda las fundaciones de varias de sus ciudades, entre ellas, Sevilla, a la que denominaría Ispal en honor de su hijo Híspalo, posteriormente llamada Híspalis (Julia Romula Hispalis) (hispa de hispano, nombre que recibiríamos todos los hispanos en honor al hijo de Hércules y polis, que en griego significa ciudad, en conjunto Híspalis significaría ciudad de los hispanos) Esta leyenda quedó recogida en los famosos versos que aparecen en una placa colocada en los años setenta del siglo XX junto a la desaparecida Puerta de Jerez, que viene a decir:

Hércules me edificó
Julio César me cercó
De muros y torres altas
El Rey Santo me ganó
Con Garci Pérez de Vargas.

O como también se conoce en la leyenda sobre la fundación de Sevilla, Hércules marcaría con seis pilares de piedra el lugar donde Julio César fundó la ciudad con el nombre de Julia Rómula Híspalis. Asociado con la época romana de la ciudad, aparecen en la actual calle Mármoles durante el proceso de unas obras los restos de un templo romano dedicado a Hércules, consistentes en seis grandes columnas de piedra. Dos de esas columnas son las que hoy aparecen en la denominada luego Alameda de Hércules, colocadas en el siglo XVI cuando se urbaniza este lugar.

Aún hoy permanecen sobre esas dos columnas, a la entrada del paseo de la Alameda las imágenes sobre ellas representando a sus dos personajes fundadores, Hércules y Julio César.

Las columnas de Hércules

La aventura de Hércules en la Península Ibérica, así como su viaje antes de llegar a Eriteia, fue pródigo en luchas de todo tipo, hasta el extremo de que «para conmemorar sus hazañas fueron elevadas las columnas para separar Europa de África». Dos columnas, situadas en el estrecho de Gibraltar, que señalaban el límite del mundo conocido, la última frontera para los antiguos navegantes del Mediterráneo

La columna norte (antiguo Kalpe o «Calpe») es identificada con el Peñón de Gibraltar. Sin embargo, la identidad de la columna sur (antigua «Ábila» o «Abila») ha sido disputada entre el monte Hacho en Ceuta (España) y el monte Musa (Marruecos).

Posteriormente, este símbolo mitológico ha servido para adornar distintos escudos españoles. Entre ellos, el del monarca Carlos I de España, que accedió a la sugerencia de su médico y consejero, Luigi Marliano, de incorporar las columnas con la divisa «Plus Ultra». Este elemento heráldico ha permanecido con mayor o menor presencia en el curso de los sucesivos monarcas, y en la actualidad aparece en el escudo de España.

A su vez, el escudo de Andalucía muestra la figura de un Hércules jovenentre dos columnas situadas en el estrecho de Gibraltar, con una inscripción a los pies de una leyenda que dice: «Andalucía por sí, para España y la Humanidad», sobre el fondo de una bandera andaluza. Cierra las dos columnas un arco de medio punto con las palabras latinas «Dominator Hercules Fundator», también sobre el fondo de la bandera andaluza.

viernes, 10 de agosto de 2018

La mujer y el marido borracho



Tenía una mujer un marido borracho. Para librarle de este vicio imaginó la siguiente treta.

Esperando el momento en que su marido se quedaba insensible como un muerto a causa de la embriaguez, cargó con él sobre sus espaldas, lo llevó al cementerio y allí lo dejó. Cuando juzgó que ya se le había pasado la mona, volvió y llamó a la puerta del cementerio.

-¿Quién llama ahí?-dijo el borracho.

-Soy yo, que traigo la comida a los muertos contestó la mujer.

-No me traigas comida; prefiero que me traigas de beber - replicó el borracho.

Y la mujer, golpeándose el pecho, exclamó:

-¡Qué desdichada soy! Ni siquiera mi treta ha hecho sobre tí el menor efecto, marido mío, pues no sólo no te has corregido, sino que te has agravado, convirtiéndose tu vicio en una segunda naturaleza.

No dejes que una conducta equivocada domine tu vida. 
Pon tu razón sobre la equivocación.



lunes, 6 de agosto de 2018

La mujer y la gallina



Había una vez una gallina que ponía todos los días un huevo de oro. Su dueña se frotaba las manos de contenta, pero una mañana se dijo para sí:

-Si con lo que come pone un huevo al día, si le diera el doble de grano tal vez pondría dos.

Dicho y hecho. Desde aquel día, la gallina tuvo doble ración de alimento. Así que empezó a engordar y a engordar, y tan gorda se puso que no pudo poner ya más huevos.



viernes, 3 de agosto de 2018

El hijo de Hermes y Afrodita



Cierto día Afrodita y Hermes se miraron intensamente y descubrieron que se amaban....

Tan fuerte fue la atracción que sintieron, como poco duradero fue su encuentro. Pero de su unión nació un hijo, a quien sus padres llamaron Hermafrodito, fundiendo en uno sus nombres griegos.

Terminada su aventura, la diosa comenzó a sentirse acusada de un nuevo adulterio y viendo en su hijo un testimonio vivo de su traición, decidió separarse de él....

Lo entregó al cuidado de las ninfas del monte Ida para que lo criaran y lo educaran. Al cumplir 15 años, Hermafrodito abandonó a sus niñeras y se dispuso a recorrer las tierras griegas. Era tan bello como su divina madre pero no había heredado de ella su ardor amoroso. Ante lo encantos femeninos y perspectivas de aventuras, tímidamente bajaba los ojos y se retiraba.

Un día, al andar por una región soleada, el calor excesivo le hizo buscar un lago en el que refrescarse. El hijo de Hermes y Afrodita se desnudó y se zambulló en las límpidas aguas.

La ninfa Sálmacis, espíritu de aquel lago, no tardó en ver al joven. La visión de aquel hermoso cuerpo despertó en ella la más intensa pasión. Se desnudó también y se deslizó ágil y graciosamente en las aguas cálidas. Hizo todo lo posible por conquistar al joven, pero éste se resistía.

Desesperada, lo enlazó fuertemente y suplicó a los dioses:”¡Te debates en vano, hombre cruel!¡Dioses! Haced que nada pueda jamás separarlo de mí ni a mí separarme de él”.
Los inmortales atendieron a su pedido y los dos cuerpos quedaron fundidos para siempre en un solo ser, de doble sexo.

martes, 31 de julio de 2018

Orfeo y Eurídice



Orfeo era hijo de Eagro, Rey de Tracia, y de la musa Calíope, por otros llamada Clío.

Orfeo, además de ser un gran poeta tenia un talento especial para tocar la lira, deleitaba a todos los que lo escuchaban. Dioses , personas o incluso animales, quedaban extasiados con su música. Hasta los árboles y las rocas se movían y cambiaban de lugar sólo para escuchar sus dulces melodías...

Orfeo tuvo muchas amantes, hasta que un día descubrió en el bosque a la Ninfa Eurídice, de la que se quedó prendado con sólo verla reflejada en el agua una vez, después de aquello ninguna mujer tuvo importancia para él, excepto ella...

Con el tiempo logró encontrarla, ella también se enamoró perdidamente de él, decicieron casarse y nunca hubo recién casados más felices que Orfeo y su bella esposa Eurídice.

Un día mientras recorrían el bosque, Eurídice, sin querer, pisó una serpiente venenosa que estaba dormida. La serpiente, furiosa por haber sido despertada tan abruptamente, le mordió el tobillo y Eurídice murió envenenada a los pocos minutos. Orfeo, desesperado por recuperar a su esposa, decidió descender al Tártaro para buscarla y traerla de vuelta a la vida.

Orfeo tomó la lira, y mientras tocaba, encantaba a todos los que se cruzaban en su camino. Hasta el can Cerbero, el perro de tres cabezas custodio del Tártaro, lo seguía como un cachorrito manso.

Orfeo continuó su largo recorrido encantando con su melodía a uno tras otro hasta llegar hasta el mismo trono de Hades, el rey de los muertos, que fascinado por los suaves acordes de la lira, le preguntó:-¿Qué vienes a buscar aquí, Orfeo?

-Quiero a mi esposa Eurídice de vuelta conmigo. Respondió Orfeo.

-¡Ah! Escúchame bien. Dijo Hades-Permitiré que Eurídice regrese contigo con una sola condición: -Deberás caminar sin mirar atrás hasta que llegues a plena luz del sol. Eurídice te seguirá mientras tocas la lira y no sufrirás daño alguno.

Orfeo, feliz comenzó a entonar la más dulce de las melodías mientras Eurídice lo seguía a la distancia. Pero Orféo estaba tan ansioso por volver a verla, que pronto olvidó la condición impuesta por Hades y cuando sólo faltaba que la luz del sol llegará a sus pies, volteó la cabeza para mirarla, perdiendola para siempre viendo como se desvanecía ante sus ojos...


viernes, 27 de julio de 2018

El Rapto de Perséfone



La diosa Deméter tenía una hermosa hija llamada Perséfone. La joven tenía grandes ojos verdes y una cabellera de bucles dorados. Vivía con su madre en el monte Olimpo y de vez en cuando bajaba a los prados a recoger las flores que tan bellas su madre hacía crecer...

Un día, el dios de los muertos, Hades, que vivía en el centro de la tierra, rodeado de tinieblas, se enamoró profundamente de Perséfone.

Como Hades era muy astuto no se animó a acercarse sin antes pedir permiso a Zeus, el más importante de todos los dioses del Olimpo. Zeus, no le contestó ni si ni no, pero le guiñó un ojo. Entonces Hades, trazó un plan para cumplir su deseo.

Un día en el que Perséfone salió a recoger flores, se alejó distraída del grupo de gente que la acompañaba para recoger un precioso narciso. En ese momento la tierra se abrió y de allí surgió el dios de los muertos envuelto en fuego y humo negro. La secuestró y la llevó con él sin dejar ningún rastro. Las amigas no habían visto como Perséfone se había esfumado sin dejar rastro alguno. Así que nada pudieron decirle a Deméter, la madre, que sufrió por la desaparición de su hija.

Deméter, desesperada comenzó a buscarla. Se disfrazó de anciana y comenzó a recorrer toda Grecia buscando alguna pista sobre su hija. Durante nueve días ni comió ni bebió. Cuando los reyes de Eleusis la vieron, le ofrecieron quedarse con ellos en el palacio para cuidar de sus hijos.

Un buen día, el hijo mayor de los reyes le dijo:

-Diosa Deméter, tengo malas noticias: un pastor me contó que vio a un personaje siniestro que envuelto en llamas y humo negro, se llevó a una joven que gritaba muerta de miedo. La tierra se abrió y se los tragó a los dos, desapareciendo ambos en sus entrañas y he pensado que podía tratarse de tu hija Perséfone.

Deméter, reconoció a Hades por la descripción del pastor, pensó que Zeus tenía algo que ver en este asunto y decidió vengarse. Como Deméter era la diosa de la agricultura, recorrió Grecia prohibiendo a los árboles dar fruto, a los pastos crecer y a las semillas germinar. Al poco tiempo el ganado no tenía como alimentarse y comenzó a morir. Si esto continuaba, los hombres pronto morirían también por falta de alimento.
Zeus se asustó y trató de convencerla enviándole riquísimos regalos,joyas y oro, pero Demeter no los aceptó.-No quiero tus regalos. Solo quiero a mi hija Perséfone de vuelta en mi casa.

Zeus, viendo que era imposible convencer a Demeter, llamó a Hermes y lo envió al Tátaro para darle un mensaje al dios Hades.

- Por favor, devuelve a Perséfone o todos estaremos perdidos ya que los humanos están en serio peligro debido a la falta de alimento.

Hades le respondió:

-Sólo puedo enviar a Perséfone de vuelta a su casa, mientras no haya probado el alimento de los muertos.

Perséfone estaba tan triste que se había negado a probar bocado desde el día de su secuestro.

Entonces Hades le dijo:

- Hermosa Perséfone, parece que no eres feliz a mi lado. No has probado bocado desde el día en que llegaste. Cada día estás más delgada y si sigues así pronto morirás. Mejor que vuelvas a tu casa. Pero un jardinero que escuchó la conversación dijo:

-¿Cómo que no ha probado bocado? Yo la vi comer granadas de tu huerto esta mañana.

Hades se sonrió satisfecho. La subió a un carruaje y la llevó junto a su madre, que apenas la vio se abrazó a ella llorando de felicidad.

Pero Hades le dijo:

-Diosa Demeter, tu hija Perséfone ha comido siete granadas de mi huerto, por lo tanto debe regresar al Tártaro conmigo.

Deméter, furiosa respondió:

-Si eso ocurre, jamás levantaré la maldición que pesa sobre la tierra. Todos los hombres y los animales morirán.

Zeus, espantado por la respuesta de Demeter, envió a su esposa Hera a a negociar con los dioses.

Finalmente Deméter aceptó que el príncipe de las tinieblas se casara con Perséfone.

Su hija debía pasar siete meses al año con Hades, un mes por cada granada que comió y cinco meses junto a Deméter, su madre.

Por esa razón la tierra florece y fructifica en primavera y verano, porque es cuando Perséfone visita a su madre y ésta rebosa de alegría...

Sin embargo cuando tiene que volver con Hades de nuevo, Deméter entristece y con la diosa también entristece la tierra, haciendo que llegue el otoño y el frío invierno...