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domingo, 13 de enero de 2019

La pluma y la espada



Una pluma de ganso mal cortada
el reposo buscaba en el tintero,
y a su lado una espada
de fina punía y de templado acero,
que gozar del descanso no sabía,
dijo a aquélla con poca cortesía:
—«¡Quita allá, que me tiznan fus borrones!
S é que, contenta con tu suerte negra,
te vendes por doblones,
y el alma se te alegra
al destrozar en un papel manchado
con un rasgo el honor de un desgraciado.»
La pluma le contesta muy ufana:
—«Es verdad que me vendo por dinero;
manchada estoy; mas me parece, hermana,
que en íu bruñido acero
adivino una mancha colorada
que te debe tener avergonzada.
— ¡Es sangre de un villano!
—¿Y te pagaron mucho, hermana mía,
por cometer tamaña alevosía ?
—¡Nunca mis fieros golpes doy en vano!
—Venga, amiga, la mano;
las dos nos comprendemos;
que iguales manchas que lapar leñemos.>
SJ a vivir mal te arrastra tu destino,
no te metas en casa del vecino;
obra con rectitud y con nobleza,
y levanta orgulloso la cabeza.



jueves, 10 de enero de 2019

El mal consejero



Un gusano de seda
solícito en sus hebras trabajaba:
mientras má s las enreda,
m á s fuerte en su capullo hace la traba.
Una colmena en el jardín había,
y un zángano decía
a las abejas con donosa zumba:
—«Debemos ayudar a ese gusano,
pues no ve que su tumba
está labrando con su propia mano.»
JVO has de ser con el prójimo inhumano:
si ves que ciego, por maldad o vicio,
busca su perdición como el gusano,
tiéndele al punto salvadora mano:
no le dejes correr al precipicio.

domingo, 6 de enero de 2019

El talento



Una camelia orgullosa
dijo a una modesta rosa:
— «iQué! ¿No envidias mi arrogancia?»
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y contesta:—«Eres hermosa,
mas no tienes mi fragancia.»
L a persona inmodesta
se expone a recibir esa respuesta.
Pues qué, ¿no se oscurece la hermosura
donde el talento con su luz fulgura?



viernes, 4 de enero de 2019

El grillo y el ratón



Cierta mañana de mayo,
queriendo hacer ejercicio,
por las márgene s de un cauce
salió de paseo un Grillo.
Como cantase una rana
entre los juncos floridos,
se detuvo, y desdeños o
tales palabras le dijo:
«Cállese la vocinglera,
basta ya de gorgoritos,
que su canto es, má s que canto,
una especie de ronquido.»
De nuevo emprendió la marcha
muy preciado de sí mismo,
sin aguardar la respuesta
que preparaba el anfibio.
Un caracol vió má s lejos
deslizándose tranquilo
por el tallo de una planta
salpicada de rocío:
«¡Vaya un correo! le dice:
a ese paso, buen amigo,
pronto llega a la posada
si no es muy largo el camino.
No sé por qué el alto Cielo
crió semejante bicho,
que sobre ser él tan torpe
lleva la casa consigo.»
Vió má s lejos, continuando
su paseo matutino,
que reculaba un cangrejo
entre las algas del río.
Notó de un simple vistazo
sus tenazas, sus anillos,
y aquellos dos perdigones
que de ojos hacen oficio.
«¡Cómo! le dice con sorna;
¿no era sobrado castigo
haber nacido tan feo
sin andar también torcido?
En mis varía s excursiones
muchas rarezas he visto,
mas no tenía noticia
de engendro tan peregrino.»
—«jCharlatan! iBasta de insultos!,
gritó en esto de improviso
un Ratón que le observaba
y todo lo había oído.
¿De tan perfecto presumes
que vas rebuscando vicios
para llenar de improperios
a cuaníos coges a tiro?
Ponga usted freno a su lengua,
o me echo encima de un brinco
y de cuatro dentelladas
sin piedad le descuartizo.
Viva usted como Dios manda
y deje quieto al vecino,
que iodos tenemos algo
de que estar arrepentidos,>
Cobarde, entre la maleza
se esconde entonces el Grillo,
temeroso de que en hechos
se convirtieran los dichos.
Aprendan los maldicientes
que corren grave peligro
de oír con razón fundada
lo que el Ratón dijo al Grillo.



sábado, 29 de diciembre de 2018

El sabio y el libro



Un Sabio cierto día
curioso penetró
no sé en qué biblioteca
de rara estimación;
y hojeando un bello tomo
decía a media voz:
«¡Magnífico! ¡soberbio!
¡No vi cosa mejor!»
Entusiasmóse el Libro
y al punto replicó:
«Tú al menos eres justo
cual nadie ¡vive Dios!
Otros me llaman tonto,
y aun han dicho que soy
del má s menguado ingenio
monstruosa concepción.»
—«Lo creo, dijo el Sabio;
mas lo que admiro yo
no pienses que es íu fondo,
es la encuadernación.»
S i deslumbrar pretendes
con trajes de valor,
ponderarán tus galas,
pero tu juicio no.



miércoles, 26 de diciembre de 2018

El mirlo y el gusano



Dijo a su mirla querida
el Mirlo de sus amores:
«Si no hubiera cazadores
¡cuan dichosa nuestra vida!
Un Gusano que esto oyó ,
dijo con voz lastimera:
«Si gusanos no comiera
el mirlo, ¡cuan feliz yo!»
Claro, lector, hallarás
de este apólogo el sentido:
Ato se queje si es comido
quien se come a ¡os demás.



sábado, 22 de diciembre de 2018

Los dos burros y el potro



Dijo un Burro matalón
a otro Burro su pariente:
—Tu rebuzno es má s potente
que el rugido del león.
Con grave acento profundo
respondióle el otro ufano:
—Cuando rebuznas, hermano,
se estremece medio mundo.—
Oyendo lo cual un Potro
exclamó: —¡Bien me lo explico!
¡Qué gran cosa es un borrico
cuando es medido por otro! —
La consecuencia es palmaria
y el efecto bien probado:
los burros han inventado
la fama comanditaria.