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jueves, 31 de enero de 2019

El pavo real y el gallo



Al desplegar, de plumas de colores,
su cola un Pavo real, que ni de flores,
decía a las gallinas
que en el corral tenia por vecinas:
«¿Hay quien al ver mi garbo no suspire?
¿Uno que no me envidie y no me admire? —
«Tu gracia, dijo el gallo, amigo, es mucha;
pero en abriendo el pico, ¿quién te escucha?>
Si esta fábula estudia alguna bella,
lal vez se encontrará copiada en ella.



lunes, 28 de enero de 2019

El cangrejo y sus hijos



En la margen tranquila de un arroyo,
y metido en un hoyo,
hablaba así a un cangrej'o,
joven al parecer, otro ya viejo:
«¿No adviertes, c. iatura,
que haces andando atrá s triste figura?
Camina rectamente:
que en contra, malo es ir, de la corriente.
Si hacia adelante ves que marchan todos,
¿por qué andar cual los míseros beodos?..
De frente, pues, camina;
que el que anda de otro modo desatina.—

«¿De frente? - le responde
el cangrejilío tímido; y - ¿en dónde
he visto, padre mío, a los cangrejos
abandonar sus hábitos mas viejos?
¿Ha s andado jamá s de otra manera,
sin llevar como popa la trasera?
¿So y yo merecedor de tal peluca,
cuando siempre te vi marchar de nuca?..
¿Hallé entre mi familia ni un pariente
que anduviera de frente?.,
Yo tu digno trasunto me contemplo:
si otra cosa apeteces, dame ejemplo.»
Al escuchar tan lógica s razones,
el Cangrejo le dió dos coscorrones;
pero exclamó, mordiéndose los labios:
«Vence el ejemplo a los consejos sabios.
¿De qué sirve la má s pura doctrina,
si, el que intenta enseñarla, mal camina?»



jueves, 24 de enero de 2019

Los gusanos, el ratón y el gato



Comiendo un rico queso, a unos Gusanos
halló un Ratón, y díjoles: «Villanos,
¿cómo en bienes ajenos
podéis hincar los dientes tan serenos?..
¡Cara vais a pagar vuestra delicia!»
Roy ó el queso, y matólos con justicia.
Llegó un Gato a este punto,
vió el hecho, y al Ratón dejó difunto;
mas sobre el cuerpo yerto del ratero
el verdugo comióse el queso entero,
y ufano prorrumpió en estas razones:
«Así limpio la casa de ladrones.»



lunes, 21 de enero de 2019

El hombre rico y el matemático



¿Tienes muchas cosas y aún crees que te faltan más? Lee esta historia sobre “El hombre rico y el matemático” para que te lleves la enseñanza sobre cómo lograr tener mayores riquezas en esta vida.

Érase una vez un hombre muy rico y avaro quien consiguió construir una caja fuerte muy grande para llenarla de oro y joyas. Al enterarse este hombre de la existencia de un sabio matemático, lo llamó a su mansión y le dijo: “Quiero ser el hombre más rico del mundo, tú hombre sabio, ¡encuéntrame la solución para llenar mi caja fuerte con mucho oro!”.

El matemático regresó a su estudio y estuvo meses buscando la solución. Hasta que por fin una noche llegó a la casa del hombre rico y le dijo: “¡La encontré! La solución es perfecta”. A lo que el avaro le respondió: “Ahora no tengo tiempo para escucharte pues mañana temprano salgo de viaje. Quédate en mi casa. Hazte cargo de todo y aplica esa solución”. El matemático entusiasmado por poner en práctica su descubrimiento, aceptó.

Meses después el avaro regresó a casa encontrando que no quedaba nada de sus antiguas riquezas. Totalmente furioso, corrió a hablar con el matemático y reclamarle. Pensó que le había robado. Pero el matemático se encontraba bien sentado en el escritorio del hombre rico.

– “¿Qué ha pasado con todo mi oro? ¡¿Por qué no se ha multiplicado?!”, gritó el avaro.

– “Apliqué la solución. Regalé todo lo que tenías. A cada poblador de este lugar le di un poco de tu riqueza”.

El hombre rico estaba consternado.

– “Durante meses analicé cómo lograr el máximo beneficio. Siempre resultaba todo muy limitado porque un hombre solo no puede hacer mucho. Comprendí que la clave era que muchas personas participaran de esto y así fue. Ayudando a mucha gente, también contribuyó a conseguir el propio beneficio”, explicó el matemático.

El avaro desesperado no le dijo nada más. Simplemente salió a caminar pensando que el matemático estaba totalmente chiflado. Pero mientras caminaba hacia el pueblo, con cara de preocupación y cabizbajo, varios vecinos al verlo, salieron corriendo hacia él. “Señor, ¿qué le sucede? ¿está bien?”, le preguntaban. Seguía caminando y el pueblo entero decía: “Algo tiene, vamos a verlo”, “Que pase a mi casa para que descanse y pueda ofrecerle algo de beber”, “¿Cómo podemos ayudarle?”, comentaba toda la gente.

Todos habían sido beneficiados cuando el matemático repartió las riquezas en nombre del hombre rico y se sentían honrados de poder ayudar a alguien tan especial. Incluso los vecinos discutían por ayudarle primero.

Durante los días que siguieron, el avaro comprobó los efectos de aquello que había hecho el matemático. Sea el lugar a donde fuera el hombre rico, era recibido con grandes honores y todos estaban dispuestos servirle. Al fin comprendió que ahora que no tenía nada, tenía mucho más.

Con el tiempo el hombre volvió a ser rico gracias a su empeño en los negocios, pero ya no acumulaba las riquezas, al contrario, las compartía entre aquellos que necesitaban de ayuda material. Aquellos corazones que recibían la ayuda se convirtieron en las mejores cajas fuertes para sus riquezas.

Reflexión

Cuantas veces andamos empecinados en solo lograr el éxito material y personal. Descuidamos nuestras familias, amistades, incluso nuestra salud. Es hora de darnos cuenta que para ser felices en esta vida necesitamos cultivar nuestras relaciones interpersonales, aprender a compartir lo mucho o poco que tengamos y valorar la riqueza espiritual. El matemático le enseñó al hombre avaro que su mejor inversión fue dar a los demás para recibir. Si eres como el hombre avaro, recuerda que todo lo que siembres, será lo que coseches.

viernes, 18 de enero de 2019

El sobrio y el glotón -



Había en un lugarón
Dos hombres de mucha edad,
Uno de gran sobriedad
Y el otro gran comilón.

La mejor salud del mundo
Gozaba siempre el primero.
Estando de Enero a Enero
Débil y enteco el segundo.

«¿Por qué el tragón dijo un día
Comiendo yo mucho más
Tú mucho más gordo estás?
No lo comprendo a fe mía.»

«Es le replicó el frugal
Y muy presente lo ten,
Porque yo digiero bien,
Porque tú digieres mal.»

Haga de esto aplicación
El pedante presumido
Si porque mucho ha leído
Cree tener instrucción,

Y siempre que a juzgar fuere
La regla para sí tome:
No nutre lo que se come
Sino lo que se digiere.



domingo, 13 de enero de 2019

La pluma y la espada



Una pluma de ganso mal cortada
el reposo buscaba en el tintero,
y a su lado una espada
de fina punía y de templado acero,
que gozar del descanso no sabía,
dijo a aquélla con poca cortesía:
—«¡Quita allá, que me tiznan fus borrones!
S é que, contenta con tu suerte negra,
te vendes por doblones,
y el alma se te alegra
al destrozar en un papel manchado
con un rasgo el honor de un desgraciado.»
La pluma le contesta muy ufana:
—«Es verdad que me vendo por dinero;
manchada estoy; mas me parece, hermana,
que en íu bruñido acero
adivino una mancha colorada
que te debe tener avergonzada.
— ¡Es sangre de un villano!
—¿Y te pagaron mucho, hermana mía,
por cometer tamaña alevosía ?
—¡Nunca mis fieros golpes doy en vano!
—Venga, amiga, la mano;
las dos nos comprendemos;
que iguales manchas que lapar leñemos.>
SJ a vivir mal te arrastra tu destino,
no te metas en casa del vecino;
obra con rectitud y con nobleza,
y levanta orgulloso la cabeza.



jueves, 10 de enero de 2019

El mal consejero



Un gusano de seda
solícito en sus hebras trabajaba:
mientras má s las enreda,
m á s fuerte en su capullo hace la traba.
Una colmena en el jardín había,
y un zángano decía
a las abejas con donosa zumba:
—«Debemos ayudar a ese gusano,
pues no ve que su tumba
está labrando con su propia mano.»
JVO has de ser con el prójimo inhumano:
si ves que ciego, por maldad o vicio,
busca su perdición como el gusano,
tiéndele al punto salvadora mano:
no le dejes correr al precipicio.

domingo, 6 de enero de 2019

El talento



Una camelia orgullosa
dijo a una modesta rosa:
— «iQué! ¿No envidias mi arrogancia?»
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y contesta:—«Eres hermosa,
mas no tienes mi fragancia.»
L a persona inmodesta
se expone a recibir esa respuesta.
Pues qué, ¿no se oscurece la hermosura
donde el talento con su luz fulgura?



viernes, 4 de enero de 2019

El grillo y el ratón



Cierta mañana de mayo,
queriendo hacer ejercicio,
por las márgene s de un cauce
salió de paseo un Grillo.
Como cantase una rana
entre los juncos floridos,
se detuvo, y desdeños o
tales palabras le dijo:
«Cállese la vocinglera,
basta ya de gorgoritos,
que su canto es, má s que canto,
una especie de ronquido.»
De nuevo emprendió la marcha
muy preciado de sí mismo,
sin aguardar la respuesta
que preparaba el anfibio.
Un caracol vió má s lejos
deslizándose tranquilo
por el tallo de una planta
salpicada de rocío:
«¡Vaya un correo! le dice:
a ese paso, buen amigo,
pronto llega a la posada
si no es muy largo el camino.
No sé por qué el alto Cielo
crió semejante bicho,
que sobre ser él tan torpe
lleva la casa consigo.»
Vió má s lejos, continuando
su paseo matutino,
que reculaba un cangrejo
entre las algas del río.
Notó de un simple vistazo
sus tenazas, sus anillos,
y aquellos dos perdigones
que de ojos hacen oficio.
«¡Cómo! le dice con sorna;
¿no era sobrado castigo
haber nacido tan feo
sin andar también torcido?
En mis varía s excursiones
muchas rarezas he visto,
mas no tenía noticia
de engendro tan peregrino.»
—«jCharlatan! iBasta de insultos!,
gritó en esto de improviso
un Ratón que le observaba
y todo lo había oído.
¿De tan perfecto presumes
que vas rebuscando vicios
para llenar de improperios
a cuaníos coges a tiro?
Ponga usted freno a su lengua,
o me echo encima de un brinco
y de cuatro dentelladas
sin piedad le descuartizo.
Viva usted como Dios manda
y deje quieto al vecino,
que iodos tenemos algo
de que estar arrepentidos,>
Cobarde, entre la maleza
se esconde entonces el Grillo,
temeroso de que en hechos
se convirtieran los dichos.
Aprendan los maldicientes
que corren grave peligro
de oír con razón fundada
lo que el Ratón dijo al Grillo.