.




sábado, 13 de agosto de 2016

La zorra y las uvas - Félix María Samaniego,



Es voz común que a más del mediodía,
En ayunas la Zorra iba cazando;
Halla una parra, quédase mirando
De la alta vid el fruto que pendía.
Cansábala mil ansias y congojas
No alcanzar a las uvas con la garra,
Al mostrar a sus dientes la alta parra
Negros racimos entre verdes hojas.
Miró, saltó y anduvo en probaduras,
Pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la Zorra dijo:
«No las quiero comer. No están maduras.»

No por eso te muestres impaciente,
Si te se frustra, Fabio, algún intento:
Aplica bien el cuento,
Y di: No están maduras, frescamente.




viernes, 12 de agosto de 2016

La zorra y la gallina - Félix María Samaniego



Una Zorra, cazando,
De corral en corral iba saltando;
A favor de la noche, en una aldea
Oye al gallo cantar: maldito sea.
Agachada y sin ruido,
A merced del olfato y del oído,
Marcha, llega, y oliendo a un agujero,
«Este es», dice, y se cuela al gallinero.
Las aves se alborotan, menos una,
Que estaba en cesta como niño en cuna,
Enferma gravemente.
Mirándola la Zorra astutamente,
La pregunta: «¿Qué es eso, pobrecita?
¿Cuál es tu enfermedad? ¿Tienes pepita?
Habla; ¿cómo la pasas, desdichada?»
La enferma la responde apresurada:
«Muy mal me va, señora, en este instante;
Muy bien si usted se quita de delante.»
Cuántas veces se vende un enemigo,
Como gato por liebre, por amigo;
Al oír su fingido cumplimiento,
Respondiérale yo para escarmiento:
«Muy mal me va, señor, en este instante;
Muy bien si usted se quita de delante.»



jueves, 11 de agosto de 2016

La zorra y la cigüeña - Félix María Samaniego,



Una Zorra se empeña
En dar una comida a una Cigüeña;
La convidó con tales expresiones,
Que anunciaban sin duda provisiones
De lo más excelente y exquisito.
Acepta alegre, va con apetito;
Pero encontró en la mesa solamente
jigote claro sobre chata fuente.
En vano a la comida picoteaba,
Pues era para el guiso que miraba
Inútil tenedor su largo pico.
La Zorra con la lengua y el hocico
Limpió tan bien su fuente, que pudiera
Servir de fregatriz si a Holanda fuera.
Mas de allí a poco tiempo, convidada
De la Cigüeña, halla preparada
Una redoma de jigote llena;
Allí fue su aflicción, allí su pena;
El hocico goloso al punto asoma
Al cuello de la hidrópica redoma,
Mas en vano, pues era tan estrecho,
Cual si por la Cigueña fuese hecho.
Envidiosa de ver que a conveniencia
Chupaba la del pico a su presencia,
Vuelve, tienta, discurre,
Huele, se desatina, en fin se aburre;
Marchó rabo entre piernas, tan corrida,
Que ni aun tuvo siquiera la salida
De decir: Están verdes, como antaño.



miércoles, 10 de agosto de 2016

La zorra y el chivo - Félix María Samaniego



Una Zorra cazaba;
Y al seguir a un gazapo,
Entre aquí se escabulle, allí le atrapo,
En un pozo cayó que al paso estaba.
Cuando más la afligía su tristeza,
Por no hallar la infeliz salida alguna,
Vio asomarse al brocal, por su fortuna,
Del Chivo padre la gentil cabeza.
«¿Qué tal? dijo el barbón, ¿la agua es salada?»
«Es tan dulce, tan fresca y deliciosa,
Respondió la Raposa,
Que en tal pozo estoy como encantada.»
Al agua el Chivo se arrojó, sediento;
Monta sobre él la Zorra de manera
Que haciendo de sus cuernos escalera,
Pilla el brocal y sale en el momento.
Quedó el pobre atollado: cosa dura.
Mas ¿quién podrá a la Zorra dar castigo,
Cuando el hombre, aun a costa de su amigo,
Del peligro mayor salir procura?



lunes, 8 de agosto de 2016

La tortuga y el águila - Félix María Samaniego,



Una Tortuga a una Águila rogaba
La enseñase a volar; así la hablaba:
«Con sólo que me des cuatro lecciones,
Ligera volaré por las regiones;
Ya remontando el vuelo
Por medio de los aires hasta el cielo,
Veré cercano al sol y las estrellas,
Y otras cien cosas bellas;
Ya rápida bajando,
De ciudad en ciudad iré pasando;
Y de este fácil, delicioso modo,
Lograré en pocos días verlo todo.»
La Águila se rió del desatino;
La aconseja que siga su destino,
Cazando torpemente con paciencia,
Pues lo dispuso así la Providencia.
Ella insiste en su antojo ciegamente.
La reina de las aves prontamente
La arrebata, la lleva por las nubes.
«Mira, la dice, mira cómo subes.»
Y al preguntarla, digo, «¿vas contenta?»
Se la deja caer y se revienta.

Para que así escarmiente
Quien desprecia el consejo del prudente.



domingo, 7 de agosto de 2016

La serpiente y la lima - Félix María Samaniego



En casa de un cerrajero
Entró la Serpiente un día,
Y la insensata mordía
En una Lima de acero.
Díjole la Lima: «El mal,
Necia, será para ti;
¿Cómo has de hacer mella en mí,
Que hago polvos el metal?»

Quien pretende sin razón
Al más fuerte derribar
No consigue sino dar
Coces contra el aguijón.