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sábado, 6 de octubre de 2018

El pastor y los corderos



Experto, vigilante, precavido y celoso era de sus corderos guardián el buen jeromo. Para vivir alerta, íenfa seis u ocho mastines en su aprisco cerrado a piedra y lodo.
Decía a sus corderos: 
¿Quién en estos contornos, estar á tan guardado como lo estáis vosotros? 
Gracias a mis desvelos, como amo cariñoso, podéis vivir tranquilos y sin temor al lobo.
Los corderos ies claro! reventaban de gozo y gratitud al verse cuidados de aquel modo.
Cuando los tuvo el amo bien rollizos y gordos, los iba al matadero llevando unos tras otros.
Y al ver los infelices correr sangre del prójimo y que el cuchillo estaba al sacrificio pronto, así al pastor decían con un pesar muy hondo:
«¡Canario! ¿Y para esto nos guardabas del lobo?»



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